Voy a comenzar con la trama más importante, la de la llegada al hotel y demás, que ha sido la que ha abarcado más personajes y que, en cierta manera, ha marcado las secundarias. La cuestión es que deciden ir al rascacielos a por Tonteo y están en ello cuando Valeria le pide a su padre acompañarle porque tiene una carta que mandar a su madre y tiene que hacerlo desde lo alto del rascacielos. Aunque Lerdieta intenta disuadirla, la enana se nos pone pastelosa al decir que se le están olvidando cosas de su madre y, claro, los otros dos se quedan con la patata tocada. Total, que acaban yendo al rascacielos con el globo incluido para flipe del Tito y de cualquiera que los vea, porque vaya pintas... Por cierto, que no sé yo quién ha decidido quién va, pero tras pegarle un tiro a Ramiro, quizás el que vaya Piti no es la mejor idea, pero bueno. En el hotel encuentran a un grupo de supervivientes y el Tito se pone en plan padre coraje y no se achanta ni aunque los del hotel saquen a relucir sus armas. ¡Ese es mi Tito! Al final, Tonteo aparece, se reencuentra con Lerdieta y se hace la luz... Literalmente, que hasta entonces estaban a oscuras. Ah, y todos están ya súper felices y no ironizo, ¿eh?
A todo esto, la doctora ha ido a buscar a Gamboa y ha encontrado un rastro de sangre que conduce a la enfermería. Ahí se encuentra a Rodolfo que le dice que ha tenido un pequeño accidente doméstico (me mata que lo tilde así, no sé si deja a Ramiro como su mascota o su esposo barquero). Al final, Julia le trata y le dice que pueden intentar salvar su ojo derecho, pero que lo más probable es que se quede ciego. Julia le informa de lo del rascacielos y Rodolfo dice que deben irse porque en el mundo en el que están, un barco es como un caramelo en la puerta de un colegio. Ay, Rodolfo, qué razón tienes, en serio, ¿pero por qué no te habrán hecho caso? Entonces, Ramiro aparece en la enfermería para explicarle a Rodolfo que no pretendía hacerle daño y éste le quita importancia y le pide que sea sus ojos.
Después, cuando ya están todos de buen rollo en el hotel, Max les explica cuántos son y tal, mientras Los tórtolos tienen una escena mona y Lerdieta recuerda lo que le dijo Estela de que todos mienten, incluso Tonteo. Por su parte, Max les cuenta que ese edificio no es un hogar, sino una cárcel y que el Estrella es una vía de escape. El Capitán dice que es imposible llevarse a toda esa gente y que ni siquiera saben dónde hay tierra. Uno de Los hoteleros, El calvo, no se toma nada bien la noticia y se larga, seguido de Max. Hablan sobre que Max ha estado a punto de decir algo, que si los del Estrella se van a largar y, al final, Max le aclara que se hará lo que haga falta, pero que él manda. Al mismo tiempo, el Capi y sus hijas sueltan el globo-carta y Julia les ve, por lo que se le resiente la patata y esas cosas. Justo cuando ésta se va, Valeria dice que en la carta ha puesto que al Capitán le gusta Julia. Al Capitán se le queda una carita rara y cuando Lerdieta le pregunta qué ocurre, el Capitán le dice que ha pensado en pedirle matrimonio a Julia. Lerdieta se muestra entusiasmada con la idea, así que el Capitán se nos van más feliz que una perdiz en busca de su amada. Julia, por su parte, conoce a dos de los nuevos personajes: Ventura y Ratón, que son abuelo y nieto. Por cierto, Ratón es hermano de Lucía de Los protegidos, ¿no? Porque anda que no se parecen. En ese momento, el Capitán la encuentra, así que se van a la barra del bar y el Capitán le cuenta que en su primera cita, se prometió que cuando encontrarán tierra le preguntaría una cosa. Así que, como no puede esperar más, le pide matrimonio. Pero, ojo, se lo pide de usted, ¡de usted! Y, claro, Julia se nos queda anonadada no, lo siguiente, así que no responde y el Capitán huye. Pero, Ricardo, coño, que la sigues tratando de usted, ¿cómo se va a tirar a tus brazos?
A todo esto, El calvo ha decidido pasarse las órdenes de Max por el arco del triunfo y, primero, examina el Estrella para dar un motín. Sus hombres y él se están armando, cuando ven al Capitán marcharse y a Julia seguirle para hablar de su sucedido. El Capi explica que es experto en hacer maniobras y en meter la pata con ella. No puedo decir que no sea verdad porque me acuerdo del pijama de felpa y... No puedo. El Capitán se mete en el ascensor para huir de Julia, pero ella le sigue y uno de los esbirros del Calvo le dice que para deshacerse del Capitán sólo tienen que devolverle la corriente a los ascensores. Dentro del ascensor, Julia explica que ha dudado, sí, pero que le ha cogido por sorpresa y que no se lo esperaba porque sólo han pasado una noche juntos y ella llevaba un pijama de felpa. A Julia le pasa como a mí, que el pijama la traumatizó. El Capitán insiste en que ella ha dudado y que esa es una respuesta. Y justo en ese momento, los ascensores funcionan, así que la puerta se cierra y el ascensor empieza a bajar, lo que es chungo porque a partir del piso cien están sumergidos en el agua. Ellos mismos se dan cuenta y, ojo, el Capitán se da cuenta de que lo han hecho a propósito para quedarse con el Estrella. Olé, Capitán, olé, que has usado la sesera. Pero, claro, eso no es lo único malo y es que, como Julia bien hace notar, se están hundiendo. Como no tienen otra cosa mejor que hacer, Julia le dice que sí, que ha dudado, pero que nunca había pensado que sería así; el Capitán cree que hasta en Venecia habría dudado y justo en ese momento el nivel del agua empieza a subir y Julia calcula que tienen media hora para salir de ahí. Ay, almas cándidas, ¿no veis películas o qué? ¿Y las trampillas que hay siempre en el techo de los ascensores qué? Mientras, Lerdieta aprovecha para enseñarle a Valeria un vídeo de su madre estando embarazada de ésta última. Y, a ver, vale que en el hotel haya un proyector, venga, eso lo compro, pero, ¿de dónde narices han sacado la película? ¿O es que estos se fueron hasta con las cintas familiares para un viaje de un mes o dos? WTF? En serio, el Estrella es el nuevo Ikea, ¡encuentras de todo! En el Estrella, Ramiro de Tormes lleva a Rodolfo al comedor, justo cuando los hoteleros aparecen para dar el golpe de estado barquero. Rodolfo, avispado como él solo, le pregunta a Ramiro si hay mucha gente. Éste dice que sí, que son unos diez y que si pasa algo. De hecho, Rodolfo deduce a dónde se dirige cada uno, así, sin ver. En serio, es muy impresionante este hombre. OMG. ¿Tiene los sentidos agudizados cual Daredevil o qué? Bueno, Ramiro se pone nervioso y Rodolfo le dice que no se preocupe y que, pase lo que pase, no se mueva de su lado y que no haga ninguna tontería. Y justo en ese momento, los hoteleros dan su golpe de estado barquero.
Y mientras El calvo toma la sala de mandos, con un anónimo y Palomares incluidos, Lerdieta está buscando a Julia y a su padre. Al que encuentra es a Max que le pregunta a quién busca; cuando Lerdieta le explica que le han dicho que han visto a su padre en los ascensores, éste tarda cero coma en hilar (y me mola más por eso) y se la lleva a una sala donde están las cámaras de seguridad y ven al Capi y Julia encerrados en el ascensor a punto de ahogarse.
Además, en el Estrella, El calvo le pide a Palomares que dé la orden de encender los motores y Palomares le explica que sin el capitán, nadie moverá un dedo. El calvo definitivamente es corto de entendederas y se piensa que Palomares le debe mentir o algo y no se lo cree, así que le pegan un tiro al anónimo. Entonces le dicen a Palomares que dé la orden o él será el siguiente. Eh, eh, con Palomares menos, ¿eh?
Por otro lado, al llegar al hotel, Burbuja está tocando la guitarra y una chinita le hace ojitos y le deja una nota para citarle en la azotea. Cuando Burbuja la encuentra, se lo cuenta emocionado a Salodriel, que lee la carta. Y, claro, mientras que Burbuja se lo toma como una invitación a jugar, Salo se da cuenta de lo que pasa. Entonces, Salodriel se pone en plan madre protectora y le dice que no va a ir a la cita, que se va a quedar trabajando. Burbuja señala que al principio no conocía a nadie del Estrella y que ahora son sus amigos. Salodriel le dice que ya tiene muchos amigos, que ella es la que manda y que si dice que él no va, no va. Ante semejante muestra de tacto, el pobre Burbuja le pregunta si es por la burbuja, por si teme que esa chica le tome por tonto. Salo, entonces, se ablanda un poco y le dice que no es por la burbuja, que ésta no le impedirá hacer nada que no quiera hacer y que sólo es porque tienen mucho trabajo, nada más.
Al rato, Salodriel encuentra una carta de Burbuja en la que éste le cuenta que no ha entendido qué hay de malo en hacer una amiga nueva y que ha acudido a la cita; también dice que se ha llevado la cometa y unos chicles y, de hecho, vemos que se nos ha puesto guapo. Por su parte, Salo tarda cero coma en ir a la azotea, donde encuentra a Burbuja solito y éste le pregunta si está enfadada con él, a lo que ella responde que no. Burbuja explica que la chica sí que acudió a la cita, que se llama Susan, que han estado jugando a la cometa, pero que no le gustaba la fresa ácida. Mientras lo cuenta, vemos lo que ha ocurrido en realidad y como la chica le mira extrañada y se va. Mmm, ¿conocerá a Roberto y habrá flipado o simplemente ha flipado sin más? El pobre Burbuja intenta quitarle importancia, dice que ya se verán y tal, pero Salodriel se pispa de todo y acaban los dos compartiendo los chicles.
Además, Ulises ha vuelto a estar un poco a su bola. En el hotel, el Tito le cuenta que Salodriel está embarazada y se ponen en plan intercambio psíquico: que si no sabe cómo ser padre, que no ha llegado a un acuerdo con Salodriel... Al final, el Tito le recomienda que no mienta a Lerdieta o la perderá, como le ha ocurrido a él y, claro, Tonteo se acuerda de ese secreto que guarda y el cual Gamboa sabe. Y yo quiero saber cuál es, ¡quiero saberlo, leches! Por eso, Tonteo vuelve al Estrella, donde Rodolfo está con su venda y su Ramiro de Tormes. Y, por cierto, este hombre aún da más yuyu ciego que viendo, increíble. Tonteo, claro está, quiere que le dé la dichosa foto. Rodolfo le vacila un poco (que si no has tenido valor de contárselo y tal) y al final le dice que, a cambio de la foto, tiene que llevar la caja 31 (donde está el transpondedor) al barco ruso porque así es como los siguen y no pueden apagarla porque, sino, estarán muertos. Así que si está en el barco ruso, los malos seguirán a un fantasma. Y digo yo, ¿ahora para qué hacer esto? Me refiero a que Gamboa es fiel al Proyecto Alejandría, ¿por qué rebelarse ahora? ¿O es todo una orden del Proyecto o qué? Es que con Rodolfo nunca se sabe. Además, cuando vemos a Ulises coger la caja 31, vemos que debajo del traspondedor, hay dinamita. Uh, ¿querrá cargarse a Tonteo? Tonteo está a punto de ir al barco ruso, cuando Lerdieta aparece y se ponen a tontear un poco, pues ella acaba preguntándole por qué se coló en el Estrella. Tonteo le dice que para conocer a su padre y Ainhoa le explica lo de las becas y los elegidos y que también tenían informes de él. Tonteo se sale por la tangente, diciendo que Julia le hizo un informe cuando llegó, pero Lerdieta no se lo traga e insiste en que debe de haber un motivo. Tonteo ya está sudando tinta china, cuando aparece Palomares preguntando por Julia y le salva del interrogatorio. Y me dejo para el final la trama de Piti, que con las revisiones a los hoteleros, está preparando al enfermería junto a Palomares. Al encontrar un estetoscopio se pone a jugar con él y osculta a Palomares porque le ve achacoso de fe. Bueno, Palomares va a por Julia, así que Piti se queda solito en la enfermería... hasta que llega una rubia muy mona y entonces, aparece el doctor Piti dispuesto a ayudarla.
El doctor Piti examina a la chica, cuyos pulmones suenan a música celestial según él, pero su gozo en un pozo cuando, de repente, aparece EmoSol con la embarazada hotelera. Ante el parto, Piti se pone nervioso, por no decir directamente que se ha hecho caquita, y quiere irse, pero EmoSol le dice que se quede. Piti dice que no es ningún médico, sólo un idiota y que si se atreven a que ayude porque puede meter la pata o ver al niño y meterlo para dentro. Dios, Piti, xDDD. EmoSol dice que el niño sólo los tiene a ellos tres y que él elige, así que al final se queda. Piti atiende el parto, mientras EmoSol se queda cogiendo la manita a la embarazada. Y, a ver, que a mí me gusta que le den ese protagonismo a Piti y me gusta pensar que es un entrenamiento para cuando nazca la niña de Vilma, pero también me pregunto: si Sol es ATS, ¿no sería más razonable que se intercambiaran los papeles? Vamos, me parece mucho más lógico. Bueno, están en esas cuando llegan los hoteleros dando el golpe de Estado barquero y les ordenan que vayan al comedor. La embarazada sigue pariendo, así que Piti les dice que si no han ido a ayudar, que se larguen porque primero debe nacer el bebé y que ya subirán cuando todo esté bien.
viernes, 26 de febrero de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
El Barco: La última Bala
Para Gamboa ha sido un duro golpe ver cómo su hija, por la que tanto ha luchado, piensa que su verdadero padre es Alexander. Ahora que el capitán ha quemado la carpeta roja, vital para los responsables del Proyecto Alejandría, al profesor de Supervivencia del Estrella Polar se le acaban las monedas de cambio con las que recuperar a una hija que no se acuerda de él. Su última baza es Burbuja o, mejor dicho, Roberto Schneider, en cuya cabeza está toda la información que necesitan.
¿Logrará Burbuja hacer creer a Alexander que todo este tiempo ha estado fingiendo y que continúa teniendo un cerebro privilegiado? Marimar será su mejor ayuda para que Burbuja realice la mejor interpretación de su vida. Sin embargo, Alexander tiene un trabajo extra para Gamboa si quiere que le cuente toda la verdad a la niña. Su objetivo es matar a Ulises.¿Aceptará Gamboa el trato o Estela logrará convencerle de que no lo haga?
Valeria cada vez está más débil y necesitan extraerle la bala como sea, para ello Julia necesita su instrumental. Max y Ulises se ofrecen a ir al barco a por todo lo que necesita la doctora para la intervención. Salir de la cabaña es muy arriesgado con dos docenas de sicarios apuntando hacia ellos, pero ambos están dispuestos a hacer todo lo que sea por quedar como unos auténticos héroes. Durante su camino hacia el barco, será momento de confidencias y de hablar sobre Ainhoa. Por fin, Max parece sincero…
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