Los tripulantes del Estrella Polar se encontrarán con un inesperado compañero de viaje: un polizón que descubren escondido en el barco. Asustado y malherido, Cristobal confiesa que lleva huyendo desde que se produjo el cataclismo. La doctora tendrá que atender rápidamente las heridas del joven, que presenta un pésimo estado de salud. ¿De qué o quién escapa Cristobal? ¿qué le produce tanto miedo como para arriesgar su salud y poner en peligro su propia vida?
Lo que no puede ninguno imaginar es que no sólo es Cristobal el que lucha por su supervivencia, todos corren peligro. Ulises descubre que alguien ha manipulado los cables de la sala de máquinas, uniéndolos a cartuchos de dinamita. A los pocos minutos, De la Cuadra comprueba que también han boicoteado el puente de mando. Han dejado fijo el rumbo del timón y han escrito un mensaje claro con cinta aislante: no mover, peligro. Si alguien toca el timón o intenta cambiar de rumbo de alguna manera, el barco saltará por los aires.






















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